Domingo Daniel Rossi: el elegido del pueblo

 

Por Rocío Bimbi




Su día comienza a las 6:45 de la mañana. A partir de allí, se comunica con cada coordinador de las distintas áreas para verificar si hay agua en toda la ciudad, si las actividades de barrido y limpieza se realizaron, o si pasó algo durante la madrugada que requiera de su atención inmediata.

A los 31 años asumió por primera vez la intendencia de Santa Elena, una ciudad ubicada a 148 km de la capital entrerriana, que se erigió alrededor del frigorífico de capital inglés Bovril Ltda. El mismo fue cerrado en 1993 durante el mandato de Jorge Pedro Busti como gobernador de Entre Ríos. Por entonces, Domingo Daniel se encontraba cumpliendo su segundo mandato como intendente.

Rossi fue elegido seis veces por el pueblo santaelenense en los períodos de 1983 a 1987; 1991 a 1995; 2003 a 2007; 2011 a 2015 y 2019 a 2023. En 2006 tuvo que rendir cuentas a la justicia sobre el crecimiento de su patrimonio, siendo condenado a causa de un enriquecimiento ilícito que se produjo en el momento en que se desempeñaba como Vicegobernador de Entre Ríos (período 1987- 1991). Dicha sentencia no solo marcó y modificó su imagen política frente a sus adversarios y los habitantes de Santa Elena, sino que además lo obligó a separarse del cargo que ocupaba.

Algunos vecinos comentan que, durante su adolescencia, era común verlo en la Heladería San Martín jugando al truco con los muchachos, pero que se enojaba cada vez que perdía.

Le gusta el fútbol y el básquet, dice ser de River pero a su vez emocionarse cuando ve la pasión con la que jugaban Palermo y Riquelme.

No lee muchos libros, pero sí las tapas de los diarios. Suele consultar los portales digitales de Infobae, Página 12 y Ámbito Financiero, porque considera que es fundamental estar informado a partir de distintas perspectivas.

Nació en 1951 y desde los 14 años milita. Todo comenzó cuando una tarde recibió la invitación por parte de sus amigos para asistir a una reunión sindical. Sus inicios en la militancia no fueron políticos, sino de corte sindical.

Su sueño de chico era ser abogado y alcanzó a cursar 14 materias de la carrera en la Universidad Nacional de Salta a distancia. A pesar de no haber podido recibirse por distintos motivos, su interés por las leyes continúa latente.

Entre sus lecturas, le gusta mucho lo que tiene que ver con el Lafware , sobre todo luego de que sus problemas judiciales lo llevaran a pensar que todo se trataba de un complot para alejarlo de la escena política.

Para Rossi lo más importante es pensar qué puede hacer para la gente, y por ese motivo, sus redes sociales -que son administradas por el Área de Prensa de la municipalidad- solo están destinadas a comunicar las actividades que se realizan en la ciudad.

Es una persona muy enfocada en su trabajo, metódica y organizada. Continuamente se encuentra atento a lo que hacen en otras ciudades y mantiene un diálogo permanente con diversos dirigentes políticos.

Luego de trabajar toda la semana, solo descansa los sábados por la tarde y domingos a la mañana. A partir de las 18:00 de ese mismo día, comienza con la planificación de lo que será una nueva semana de trabajo y gestión.

Es muy difícil para él hablar sobre su vida y no relacionarla directamente con lo que ha hecho como dirigente, es que su identidad se construye allí, en ese despacho que ha ocupado alrededor de 25 años. Donde lo acompañan las fotos de su hija y de Evita.

Aunque su última lista constaba de una agrupación vecinalista, él siempre tuvo los ideales del peronismo. Es un gran seguidor de la historia de Perón y formó parte de los tres millones de argentinos que fueron a esperarlo cuando llegó a Ezeiza en 1972.

Este personaje genera sentimientos encontrados en la gente. Por un lado, están quienes lo apoyan y confían en sus propuestas políticas. Por el otro, una gran parte de la población no solo le recuerda su condena, sino que también lo culpan de haber permitido el cierre de la planta frigorífica, dejando a muchas personas sin trabajo.

A pesar de esto, sigue siendo un candidato difícil de ganar en los comicios. Se ha convertido en el elegido del pueblo y es consciente de la gran responsabilidad que eso acarrea.

Actualmente, con 72 años ha decidido que este será su último mandato, quiere descansar, “sacarme un poco de responsabilidades “. No sin antes preparar a alguien que se presente como una opción para seguir ese camino. Como también, terminar con aquellos proyectos que se están desarrollando.

“Siempre traté de asumir el compromiso con la gente. Me puedo equivocar, pero siempre hay buena intención, jamás hubo mala intención por eso la gente me vota. Nunca hubo doble discurso, siempre estuvo presente la transparencia con todo lo que trabajamos”.


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