Francia Márquez Mina: una artista en la casa grande
Por Rocío Bimbi
Desde muy pequeña, Francia soñaba con tener un futuro
artístico. Su objetivo en la vida era poder
actuar, bailar y cantar. Dicen que los zurdos utilizan más el hemisferio derecho
donde están las habilidades artísticas, tal vez sea una casualidad, o no.
Este interés fue lo que la llevó a formar parte del Proceso de Comunidades Negras (PCN), no porque le interesara la política, sino porque después de las reuniones había música y baile. El arte fue trazando su destino.
Para Francia fue muy difícil asumirse negra. Su infancia estuvo marcada por la idea de que ser negro era producto de una degeneración de la raza. Que su madre la peinara significaba un proceso doloroso, por la forma que este tiene. En su corazón, sentía que necesitaba casarse con un hombre blanco para poder cambiar la raza y que sus hijos no sufrieran al peinarlos.
Fue en la adolescencia cuando comenzó a aceptar su cuerpo, la forma de su nariz y el color de su piel. Hoy siente mucho orgullo cuando sus sobrinas piden tener la misma cabellera que la tía Francia.
A los 14 años alzó por primera vez su voz en contra de la contaminación del Río Ovejas, donde la comunidad tenía acceso al agua. Allí comenzó su lucha contra la minería, aquella que borró las huellas dactilares de su mamá y, de algún modo, su identidad.
En agosto de este año, asumió la vicepresidencia de Colombia. Esto significa un triunfo para quienes ella denomina “los nadies”, aquellos que han sido ignorados, marginados y hoy cuentan con alguien que los represente.

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