Incertidumbre chilena tras el rechazo a la nueva Constitución

 

Por Alexandro Valentini.

El pasado 4 de septiembre el rechazo a la nueva Constitución de Chile se impuso con un 61,92% de votos. La negativa presente en los resultados sólo arrojó más incertidumbre sobre los pasos a seguir. Mientras tanto sigue vigente la carta magna sancionada en 1980, durante la dictadura de Augusto Pinochet. El presidente Gabriel Boric anunció la convocatoria a un nuevo proceso constituyente y anticipó cambios en su gabinete.

 

Desde el estallido social chileno de 2019, la Constitución reformada en 2005, estuvo en el centro de los reclamos ciudadanos. Con este rechazo, escaló la tensión política entre la derecha chilena -que acusa al gobierno de pautar este proceso- y el gobierno -que muestra su función de acompañante en este diálogo-. Los principales puntos que generaron tensión fueron la consagración de la plurinacionalidad indígena y la inclusión de nuevos derechos sociales, como el aborto y el derecho a una vivienda digna.

La necesidad de negociaciones para llegar a un consenso y garantizar la paz es inminente. Tanto el gobierno como partes de la oposición se comprometieron a seguir adelante para crear una nueva Constitución, pero para poder avanzar, el nuevo documento debe lograr la aprobación del Congreso de la Nación.

Con respecto a las primeras negociaciones, Raúl Soto, presidente de la Cámara Baja afirmó: “Hemos acordado de manera amplia y transversal que este proceso y este órgano debe tener paridad. La paridad de género es algo que ha venido para quedarse y sobre lo cual ningún sector político está dispuesto a retroceder”. A su vez, se estableció la presencia de expertos para que apoyen y acompañen este proceso constitucional.


 

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