Una ex presidenta, un hombre, un teléfono sin memoria, y un disparo que no fue
Por Nerina Levrand
La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner está siendo investigada por presunta
corrupción durante sus dos períodos como presidenta, niega los cargos y asegura que
se trata de una persecución política en su contra. La fiscalía pidió en la segunda mitad
de agosto una condena de 12 años de prisión y la inhabilitación perpetua
para ejercer cargos públicos, hecho que desencadenó que todos sus simpatizantes y
fanáticos se concentren en las calles más importantes de la Ciudad de Buenos Aires en
forma de apoyo hacia la ex presidenta.
La noche del jueves 1 de septiembre, mientras saludaba a sus simpatizantes, un
hombre, identificado como Fernando Sabag Montiel se le acercó, sacó una pistola y le
apuntó a pocos centímetros de su cabeza, lo cual quedó grabado no solo en la retina de
los presentes sino en videos que recorrieron el país en cuestión de segundos.
"Se ha atentado contra la vicepresidenta y la paz ha sido alterada", fueron las
palabras del presidente Alberto Fernández durante la cadena nacional horas después
del suceso, en la cual decretó feriado nacional para el día siguiente.
Fueron encontradas pruebas de que el intento de disparo fue intencional por parte de
Sabag Montiel. También fue hallado su teléfono, aunque sospechosamente había sido
reseteado antes de ser encontrado por la policía.
Con una sociedad mitad incrédula y mitad apoyo extremo, los días posteriores al
presunto atentado a la ex presidenta fueron y serán claves en su camino en la política
argentina. Sigue la incógnita de si ha sido veraz el intento o si se trató de un montaje.

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