Cristian Cammisi: la convicción de saber que se puede
Por Nerina Levrand
Con la cultura y el énfasis en los jóvenes como bandera, el actual
presidente del Concejo Deliberante de la ciudad de Esperanza, Santa Fe va por su
tercera candidatura a intendente de la ciudad. Hace un repaso sobre su
trayectoria y comenta sus prioridades a la hora de mostrar quién es.
Hace más de 20 años que pone su
grano de arena en organizaciones no partidarias, abriéndose paso por el ámbito
político con un objetivo fijo. En un constante proceso de acercar a los jóvenes
a este mundo, interesarlos y hacerlos partícipes.
Los últimos años las redes sociales
le permitieron mantenerse activo entre la gente de la ciudad. “Me sirvieron
para de alguna forma acercarme a los jóvenes, me ven y me reconocen de ahí,
saben quién soy y qué hago. Me consultan cosas por Instagram y siento que esa
es la única forma de llegarles”. Actualmente tiene más de 10 mil seguidores
en su cuenta de Instagram (@cristiancammisi) y afirma que
no deja un mensaje sin leer porque busca conseguir la espontaneidad de un
saludo en la calle en un mensaje. “Si me escribís yo te voy a contestar sí o
sí. Porque si no me voy a interesar en lo que la gente tiene para decirme, me
tendría que dedicar a otra cosa”, sostiene Cristian.
Comenzó su recorrido académico en
la carrera de Contador público, pero afirma que el desorden lo caracteriza y
por tal motivo supo que no era lo suyo. Ejerció 12 años la segunda carrera que
decidió estudiar, Licenciatura en Administración con intenciones de generar un
equilibrio entre trabajar en el sector público y en el privado.
A principios de la década del 2000
fue animado por vecinos a formar parte del Rotaract Club, en este caso
como presidente. Desde siempre apuntó al público joven, siendo, en su juventud
encargado de un boliche de la ciudad. Incluso se desempeñó como coordinador del
Área de Juventud de la ciudad. Pasó por los puestos de director de la
Secretaría de Turismo, secretario de Cultura y Deporte y después concejal,
siempre dentro de la ciudad de Esperanza. “No me interesa trabajar fuera.
Podes hacer más transformando tu ciudad que tal vez siendo diputado nacional”,
afirma con seguridad.
Comprometido con la cultura y la recreación,
lo podés encontrar jugando con sus hijos, o en algún gimnasio de la ciudad
haciendo boxeo y running. Aficionado por el entretenimiento está siempre
pensando en organizar algún evento que reúna a miles de personas. Desde
principios de su carrera se caracterizó por su facilidad en gestionar este tipo
de acontecimientos, contactarse con artistas, auspiciarlos, y regalarle a la comunidad
esperancina y alrededores un momento diferente.
Conversamos acerca del desinterés
notable en la política por parte de no solo los jóvenes, sino gran parte de la
población. Sostiene que no es una cuestión de pérdida de interés, sino de oferta
y de demanda. “Antes ibas a uno de los programas políticos y la gente
participaba llamando por teléfono, mandando opiniones, te abucheaba o te
felicitaba, ahora ya nada. Ahora competís con millones de otros programas y
plataformas de streaming. Los que miran son los que miraron siempre”,
cuenta.
Desde la vuelta a la democracia, en
Esperanza hubo solo 10 mandatos y tres intendentes. Tres veces Rafael De Pace, tres
Carlos Fascendini, y cuatro, la actual gobernante, Ana María Meiners. Da cuenta de
una ciudad conservadora que permanece en la comodidad que brinda ya conocer a
la persona gobernante, por eso dicen no necesitar a alguien “nuevo”. Cristian
Cammisi se proyecta siendo intendente para poder poner en práctica
muchas cosas de las que le dijeron que no se pueden hacer. “Todo se puede
hacer, hay cosas que son difíciles, obvio, como todo”.
A sus 46 años, llevando más de 20
años en el ambiente, su objetivo siempre fue ser intendente considerando las
ventajas y desventajas de un puesto así y espera poder alcanzarlo en las
elecciones del próximo año. Sería la tercera vez que presenta su candidatura.
Consciente de la vulnerabilidad que genera las elecciones las recuerda como
momentos memorables de su carrera. Remarcó la sensación indescriptible de saber
que la gente te elije, no importa cuántos votos sean.
Estima que lo negativo de cumplir
con ese papel es el estar en todos lados todo el tiempo, sostiene que al ser
una ciudad pequeña es necesario que la gente te vea en un papel activo para
ganarte su confianza. El desafío es cumplir con sus dos prioridades, la familia
y la pasión por el trabajo. Ya pensando en todo aquello que puede hacer como
gobernante, contó que en ocasiones presentó planes en el municipio y se llevó
desilusiones. Sin embargo, su postura es: “¿Si se puede hacer en otras
ciudades por qué acá no?”.

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